Ilan Pappé sobre la negativa de Radiohead de cancelar su concierto en Tel Aviv. 

Escribe Ilan Pappé historiador israelí y escritor de “La Limpieza Étnica” 

La opresión de los Palestinos en los territorios ocupados no ha cesado durante un día en los últimos 50 años. Esta opresión incluye las violaciones cotidianas de los derechos humanos y civiles Palestinos y no perdona a los niños, las madres embarazadas, los ancianos, las personas discapacitadas, hombres y mujeres comunes.
El llamado proceso de paz no ha podido acabar con esta opresión. Y cada fracaso en  sus diversas etapas ha producido más opresión y desesperación para los millones de Palestinos que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza.

La única manera de acabar con esta opresión es enviar un fuerte mensaje a la sociedad israelí y al gobierno de que el mundo no ha olvidado a los Palestinos y sus demandas para el fin inmediato de la ocupación. El único mensaje que funciona es el de la Presión, tal como se aplicó contra el Apartheid de Sudáfrica, y que resultó ser eficaz para derribar ese régimen. Tal mensaje sólo puede ser llevado a cabo a través de la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el estado de Israel. Parte de esta campaña justa y eficaz es el boicot cultural y académico. 

Se envía un fuerte  mensaje de que hay una etiqueta de precio adjunta a la inhumanidad impuesta por el gobierno Israelí y tolerada por sus decenas de miles de ciudadanos. Mientras los Israelíes disfrutarán escuchando a Radiohead en Tel Aviv, millones de Palestinos sufren de matanzas, deportaciones, detenciones sin Juicio (incluidos los niños), cierres, puestos de control, ausencia de agua y electricidad y confinamiento en la prisión más grande de la tierra.

Sería inmoral realizar un concierto de rock en tales circunstancias.

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Músicos israelíes piden a Radiohead cancelar concierto

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Estimado Thom Yorke,
Somos músicos israelíes que están escribiendo acerca de su concierto previsto en Israel el 19 de julio. Lo que entendemos es que el llamamiento público que insta a respetar el piquete por palestina y cancelar el concierto . Del mismo modo, vamos a liberar una carta pública porque no somos capaces de contactar de forma privada.

Nos gustaría responder directamente a un comentario que hizo en la revista Rolling Stone. Refiriéndose a Roger Waters, Desmond Tutu y muchos otros artistas y figuras públicas que le han instado a respetar el llamamiento a un boicot cultural, en el que han dicho que “no entienden por qué no dar un concierto de rock o una conferencia en Universidad .

Tenemos un gran respeto por Roger Waters y Desmond Tutu, pero sus problemas no son el tema, ya que sin duda sería el primero en reconocerlo. Aguas, Tutu y otros han recurrido a usted en respuesta a una petición de solidaridad por los palestinos. La convocatoria de un boicot cultural a poner fin a graves violaciónes de los derechos humanos por parte de Israel goza de un amplio apoyo de los palestinos. Para ellos, es evidente que entretienen a sus opresores en ese momento muestra una indiferencia a su sufrimiento y ayuda a perpetuar.

Cualquier artista internacional que octue en Israel se convirtió en una herramienta de propaganda para el gobierno israelí. actuaciones internacionales en Israel sirven al Gobierno en su programa de lavado por sus crímenes de guerra contra los palestinos mediante la creación de una atmósfera ‘como si no hubiera pasado nada’ y que la realidad status quo de la colonización y la ocupación militar para los palestinos, está estandarizado. El mantenimiento de esta atmósfera depende en gran medida de la creación de una fachada que presenta a Israel como un estado dinámico, avanzado, progresista, con una vida cultural rica y diversa.

En 2003, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha decidido invertir en una estrategia de relaciones públicas para “dar una nueva imagen de Israel,” desviar la atención de los crímenes de guerra de Israel destacando éxitos culturales y científicos de Israel. No hace falta decir que el gobierno, que acaba de cumplir 50 años de brutal gestión militar de Cisjordania y la Franja de Gaza ocupada palestina, no debe ser apoyado, incluso sin intención. No hay que dar al gobierno, que ha legislado para prohibir incluso la conmemoración del desplazamiento de la mayoría de la población indígena palestina en 1948, la posibilidad de declarar que los artistas y músicos defienden sus políticas.

No se puede impedir el efecto de una representación en Israel, incluso con las mejores intenciones. Cualquier afirmación de que lo que quería hacer en el escenario se ve ensombrecido por el hecho de que ha sobrepasado la línea establecida por la gran mayoría de las organizaciones de la sociedad civil palestina. Por contra, si decide no actuar, enviaría un mensaje fuerte para el gobierno israelí mostrando su política racista y las graves violaciónes de derechos fundamentales de los palestinos . Esto también enviaría un mensaje a la población palestina diciendo que apoya la forma muy práctica su lucha.

Israel está cada vez más conocida por ser el lugar con el que los artistas de vanguardia los que se preocupan por la igualdad y la libertad ya saben lo tienen que hacer y estan convencidos de que esta realidad ayudará a empujar al gobierno de Israel a cambiar su política injusta y ayudará a convencer a las empresas a retirar sus inversiones de Israel, tal como lo hicieron en Sudáfrica del apartheid. No cancelar su concierto estropearia la fachada como si no hubiera pasara nada

Les pedimos que no viole el boicot palestino. Seguimos dispuestos a hablar con usted acerca de cualquier pregunta o preocupación que pueda tener y quedamos a su disposición para compartir con ustedes.

 

https://www.bdsfrance.org/des-musiciens-israeliens-a-thom-yorke-annuler-le-concert-de-radiohead-abimera-la-facade-comme-si-de-rien-netait-disrael/

Hablar más de Israel

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El fin de la ocupación está en manos del ocupante, no del ocupado. Hay que dar voz al Israel real y a los colonos

Son preguntas y comentarios habituales dirigidos a los corresponsales en Jerusalén y, en general, a quienes escriben sobre la ocupación israelí de los territorios palestinos. “No puede ser que Israel lo haga todo mal, ¿no?”; “Algo bueno tendrá Israel, aunque no lo digáis”; “No puede ser que todos los israelíes estén a favor de la ocupación, alguno habrá que esté en contra”; “Una cosa es lo que hace el Gobierno (de Netanyahu, de Olmert, de Sharon… puede elegirse dirigente) y otra lo que quiere la gente”; “Tenéis que hablar más de Israel, del otro Israel, el que es puntero en investigación, el de la gay parade de Tel-Aviv, el de la floreciente industria televisiva, el Sillicon Valley del Mediterráneo, el de la gente de izquierda que trabaja por la paz y la convivencia con los palestinos”. Antonio Muñoz Molina, en su justificación de por qué aceptó el Premio Jerusalén de literatura ante la presión de la campaña BDS (Boicot, desinversiones, sanciones), lo dejó escrito muy bien: “Hay personas y organizaciones no gubernamentales en Israel que trabajan para que haya una solución a este conflicto, y que desde luego tienen un compromiso ético con los palestinos igual, si no mayor, que el de muchas organizaciones que actúan desde fuera del país”. Otro intelectual, Joaquín Sabina, en idéntica tesitura, lo dijo también muy clarito: “Los mayores propalestinos que me encontré en la vida están en la izquierda judía de Tel-Aviv”, frase que abunda en esa tendencia tan progresista de ir a buscar propalestinos antes en Israel que en la propia Palestina.

La reciente manifestación en Tel-Aviv de 15.000 personas a favor de la solución de los dos Estados me ha recordado estas preguntas. Es como si lo oyera: “Vosotros los periodistas hablando de un Israel en deriva derechista, enterrando la solución de los dos Estados, y una vez más la sociedad israelí os supera, os demuestra que es mucho más plural y heterogénea de lo que os empeñáis en enseñarnos en vuestras crónicas y análisis de parte”. “Pro-palestinos, que sois unos pro-palestinos, que no solo os posicionáis a favor de los palestinos sino que acalláis las numerosas voces dentro de la sociedad israelí que defienden la paz, la negociación y el entendimiento”.

Con hechos sería bastante sencillo enterrar el argumento: basta con ver la evolución de la Knesset y los programas electorales de los partidos a los que pertenecen sus diputados no ya de las últimas elecciones, sino desde las que Binyamin Netanyahu ganó en 2009. Y eso dando por bueno que cuando el Kadima de Ehud Olmert hablaba de “marcar las fronteras permanentes de Israel” (así ganó las elecciones el ahora encarcelado exprimer ministro) lo decía en serio, lo cual es dar mucho por bueno. Basta con observar la evolución de los asentamientos, en Cisjordania y en Jerusalén Este. Basta con leer y escuchar el discurso de la prensa israelí (leer la edición de Haaretz en inglés y pretender que lo que se lee allí es el auténtico Israel es un autoengaño). Basta con estudiar el corpus legal aprobado por la Knesset en los últimos años. Basta con prestar atención al contenido de los discursos de las organizaciones pro-israelíes en Washington. Basta, en definitiva, con mirar y escuchar. Pisar Israel de vez en cuando también ayuda.

No, la de los dos Estados no es la posición mayoritaria ni de lejos en la sociedad israelí hoy. Hubo a grandes trazos dos intentos de lograr los “dos Estados que viven en paz y seguridad uno al lado del otro”, idea fetiche del proceso de Madrid y los acuerdos de Oslo. La primera fue la del laborismo israelí: dice la leyenda que nunca estuvo tan cerca la paz como en Taba en enero del 2001. Ese proceso, en realidad, había muerto unos meses antes, cuando Ariel Sharon visitó la Explanada de las Mezquitas y dio inicio la segunda Intifada. La llamada izquierda israelí jamás se recuperó de la acusación de la derecha de que la sangre vertida en la segunda Intifada fue consecuencia de su esfuerzo por lograr la paz. El segundo intento lo protagonizó, paradójicamente, Sharon. Más que intento fue convicción: la de que el sionismo debía sacrificar parte de la tierra a cambio de asegurarse la mayoría demográfica judía y el carácter democrático del Estado. Es decir, que Israel no podía permitirse seguir gestionando la vida de miles de palestinos bajo ocupación y que, de seguir así, su lucha mutaría de un movimiento de liberación nacional a otro de derechos civiles. Quién sabe adónde habría llevado su convicción Sharon si la enfermedad no se hubiera cruzado por su camino. Lo que sí sabemos es que sus famosas “dolorosas concesiones” pasaban por desmantelar los asentamientos en Gaza a cambio de no tocar prácticamente nada en Cisjordania. Su Palestina era un Estado territorialmente “contiguo” (bloques unidos por carreteras, puentes y túneles) pero no continuo, un delicioso eufemismo. Ambos intentos tenían otras cosas en común: de la vuelta de los refugiados palestinos, ni media palabra, por ejemplo. Entendían la paz como ausencia de violencia, y no como justicia.

La sociedad israelí, pese a esos 15.000 manifestantes en Tel-Aviv, no cree en la solución de los dos Estados. Por varios motivos. Primero, porque a pesar de que cueste discernirlo en el discurso siempre victimista (el pequeño país rodeado de grandes amenazas internas y externas ante las que se mantiene firme y duro), Israel ganó militarmente la segunda Intifada. Los israelíes lo saben. Los palestinos lo saben. Y los ganadores no ceden tierra a los perdedores. Segundo, porque a nivel de Estados y gobiernos Israel ganó políticamente la segunda Intifada. Y tercero, porque Israel, como Estado, no ha actuado nunca en aras de hacer no ya viable, sino simplemente posible, la solución de los dos Estados. Puede ser que algunos de sus dirigentes creyeran en ella; lo que es difícil de negar es que la maquinaria del Estado, desde el Ejército a las instituciones, ha actuado sistemáticamente en su contra. De la década de los noventa hasta ahora, la ocupación, su maquinaria y su red de violencias se ha recrudecido. Hoy, los dos Estados, incluso si Palestina fuera contigua a lo Sharon, son inviables. Para ello hace falta tan solo mirar un mapa. Pero es que, además, la gran mayoría de los políticos israelíes de hoy no cree en la solución de los dos Estados. Nunca lo ha creído, como es el caso por ejemplo del mismo Netanyahu.

Y sí, hay 15.000 manifestantes en Tel-Aviv. Y existe Breaking the Silence. Y B’tselem. Y Gideon Levy y Amira Hass. Y J Street en Washington. Y un puñado de periodistas que hacen vídeos en los que denuncian la ocupación que triunfan mucho en las redes sociales. Pero sus voces son irrelevantes. Sucede lo contrario de lo que se acusa a los corresponsales extranjeros: según su peso real en la sociedad israelí, se les da una atención desproporcionada. Porque los objetores de conciencia en el Ejército son cuatro, y a casi todos se les ha hecho reportajes. Porque las denuncias de Breaking the Silence son desgarradoras, pero son una minoría clarísima dentro del entramado militar del país. Hay voces que claman por la paz entendida como justicia, y el fin de la ocupación en Israel, cierto, pero darles espacio y atención por encima de su representatividad real no ayuda en nada a acabar la ocupación. Al contrario. Lo que ayuda a acabar con la ocupación es hablar mucho, con rigor y sin frivolidades, del Israel real. Dar voz a los colonos. Publicar el contenido de los libros de texto. Escuchar a los líderes espirituales de los partidos religiosos. Entrevistar a los jóvenes recién llegados de Brooklyn que se instalan en los asentamientos más hardcore de Cisjordania al grito de que esa tierra les pertenece a ellos y no a los ancianos cuya familia lleva generaciones cultivando los olivos. No hablar de Breaking the Silence sino del juicio al soldado Elor Azaria, de su familia y de sus vecinos. Preguntar a los movimientos que defienden los derechos LGTBI en la Gay Parade de Tel-Aviv qué piensan de los derechos humanos en Gaza.

Porque, en el fondo, de quien hay que hablar es de Israel, de sus leyes, de sus políticas, de sus acciones. El fin de la ocupación está en manos del ocupante, no del ocupado.

Muy necesario y oportuno artículo de Joan Cañete Bayle, de inaplazable lectura

http://ctxt.es/es/20170614/Politica/13208/Palestina-Israel-solucion-dos-estados-paz.htm#.WUF7tQlz5e4.twitter

50 años, 50 mentiras

Palestina en el corazón

Con esta breve y elocuente columna de Gideon Levy inauguro una serie de artículos de opinión y análisis relativos al nefasto 50º aniversario de la ocupación de los territorios palestinos apropiados por Israel como resultado de la Guerra de los Seis Días (hecho conocido con el término “Naksa” en árabe). Ocupación absolutamente ilegal según el Derecho Internacional y la Carta de la ONU, que no reconoce la legitimidad del territorio adquirido mediante la guerra. Pero por tratarse de Israel, se tolera.

Al frente, de izquierda a derecha: los generales Rehavam Zeevi y Uzi Narkiss, el Ministro de Defensa Moshe Dayan y el Comandante en Jefe Yizhak Rabin cerca del Muro de los Lamentos en Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días. (Archivos del Ejército de Israel).


Gideon Levy

Supongamos que la ocupación está justificada. Digamos también que Israel no tiene elección. No le llamemos siquiera ocupación. Digamos que ha…

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Queers palestinos y palestinas llaman al boicot del Festival Internacional de Cine LGBT de Tel Aviv (TLVFest)

19 MAYO, 2017


Queers palestinos y palestinas y sus aliadas en el movimiento BDS llaman al boicot del Festival Internacional de Cine LGBT de Tel Aviv (TLVFest) que tendrá lugar entre el 1 y el 10 de junio de 2017.

Pedimos a los directores y directoras internacionales que retiren sus películas del festival y respeten el llamamiento al Boicot cultural de Israel hasta que los derechos humanos del pueblo palestino sean respetados. Al igual que ocurrió en Sudáfrica con el apartheid, la población Palestina está pidiendo a las personas de conciencia de todo el mundo que exijan responsabilidades a Israel por las violaciones del Derecho internacional.

Esto incluye un llamamiento a los y las artistas para que no realicen o muestren su trabajo en Israel. La llamada palestina al boicot cultural ha sido atendida por un creciente número de figuras culturales a lo largo de todo el mundo, incluyendo a cineastas como John Greyson, Mira Nair, Ken Loach, The Yes Men y Mike Leigh. Este tipo de acciones envían a Israel el mensaje de que el comercio no se desarrollará de una forma normal mientras que éste continúe oprimiendo y negando los derechos del pueblo palestinos.

El Festival Internacional de Cine LGBT de Tel Aviv está patrocinado por entidades en Israel que son abiertamente cómplices de las violaciones del derecho internacional que se comenten. El ministerio de Cultura de Israel, uno de los patrocinadores del festival, es el organismo líder del proyecto Marca Israel (Brand Israel), un proyecto lanzado en 2005 para promover una imagen positiva de Israel en el extranjero y así distraer la atención e invisibilizar la realidad cotidiana de ocupación y violencia a las que somenten al pueblo palestino.

El Festival de Cine LGTB hace un uso cínico de los derechos de las personas homosexuales, usándolos para distraer y normalizar la ocupación israelí, el colonialismo de los colonos y el apartheid. – esto es conocido como Pinkwashing- Por lo tanto, queremos dejar claro que el boicot cultural no consiste en censurar creaciones artísticas, sino en pedir a los y las artistas internacionales, tales como directores o cineastas, que no participen en eventos culturales israelíes patrocinados por el Estado de Israel, como es el TLVFest, hasta que Israel respete los derechos humanos de los palestinos y las palestinas.

Por esta razón, activistas queers de Palestina y otras activistas solidarias hacen un llamamiento a los y las cineastas LGBT en nuestra última campaña llamada “colonialismo israelí, ocupación y apartheid; “Don´t let it B! Boicotea el orgullo de Tel Aviv ” para acabar con la legitimidad cultural del régimen de ocupación y apartheid de Israel. Pedimos a los y las cineastas que no dejen que su libertad y su voz artística sea coartada por el Estado de Israel y sus asociados, tales como TLVFest y TLVPride 2017. Pinkwashing busca convertirte, en palabras de Yaniv Weizman, portavoz de LGBT del Municipio de Tel Aviv, en ” Un embajador para Israel”

Tal y como dijo el cineasta LGBT canadiense John Greyson, al cancelar su participación en el festival en 2009: “Los derechos Queer no son divisibles de los Derechos humanos. Los derechos queer no son divisibles de la justicia social. Lo hemos aprendido de la experiencia sudafricana “.

Vuestro trabajo será presentado en Tel Aviv en el mismo mes en que el pueblo palestino conmemora el 50 aniversario de la ocupación militar del territorio palestino ocupado. Durante décadas, a Israel se le ha permitido ocupar y negar la libertad a todo un pueblo sin consecuencias. La solidaridad internacional efectiva en forma de boicots da esperanza a la ciudadanía palestinas y a los y las queers palestinas de poder lograr libertad, justicia e igualdad.

Como cineastas que desempeñan un papel crucial en la visibilización de las comunidades LGBT, las injusticias contra las mismas su emancipación, esperamos que no permanezcan indiferentes ante la realidad engañosa que Israel presenta y se mantengan firmes contra la injusticia y la ocupación al retirar su participación de TLVFest.

Atentamente,

Pinkwatching Israel

Pinkwatching es un colectivo de personas homosexuales palestinas y sus aliadas en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) dirigido por la sociedad civil palestina por la libertad, la justicia y la igualdad. Nos oponemos a los intentos de Israel y de las instituciones cómplices de usar los derechos de las personas homosexuales para desviar la atención y justificar la continua opresión del pueblo palestino.

Link original en inglés: http://www.pinkwatchingisrael.com/2017/05/16/boycott-tlvfest/

​Racismo y militarismo en la educación en Israel.

Gerardo Leibner. 

El siguiente texto fue recogido esta semana en un colegio secundario en un barrio de clase media en una ciudad mediana ubicada en la zona centro de Israel. 
Se trata de un folleto confeccionado por el colegio para alentar a los estudiantes de 3o de liceo que tienen que optar para el año que viene entre distintas orientaciones de estudios, a optar por estudios intensivos de la lengua árabe. Aparentemente otra demostración de aquello que dicen algunos propagandistas israelíes que en Israel se educa para la paz…. Aunque más bien, todo lo contrario. 
El sistema educativo israelí no promueve el estudio del árabe porque el 20% de los ciudadanos de Israel son árabes (musulmanes y cristianos), o para que el 40% de los estudiantes judíos que son nietos de judíos que hablaban árabe en sus países de origen conozacan mejor sus raíces culturales o para promover el diálogo con los países vecinos (con dos de ellos, Egipto y Jordania, existen acuerdos de paz). No, ni diálogo, ni raíces culturales, ni paz – estos conceptos no existen en la enseñanza oficialista de la lengua árabe en Israel.
Una aclaración, no se trata de un colegio religioso, ni de un sitio identificado particularmente con la derecha nacionalista sino de un colegio promedio. Es el ambiente común en la inmensa mayoría de los establecimientos educativos israelíes. Puede aplicarse el dicho: para una muestra, un botón.

Veamos el folleto traducido del hebreo:

MAS QUE UNA LENGUA – MAS QUE UNA PROFESIÓN

Nosotros en la orientación de árabe te vamos a ayudar a obtener un control pleno de la lengua (leer, escribir, hablar), a conocer el árabe como medio de comunicación y te prepararemos para utilizar la lengua obtenida en el futuro. 

El terrorismo que nos alcanza, lamentablemente de forma cotidiana, y la fe de los musulmanes que el Jihad (la guerra santa) es una guerra religiosa y que su Dios es mayor que cualquier otro y no hay otro fuera de él – todo esto nos obliga a confrontar profundamente al Islam y sus creencias a un nivel militar, político y religioso. Desde la fundación del Estado y hasta hoy, particularmente en períodos tormentosos y violentos en nuestra relación con los árabes necesitan los servicios de seguridad del Estado de Israel – el Ejército de Israel; la Inteligencia militar, el Shavak (Servicio de Seguridad General), el Mossad, y otros – la lengua árabe, para comprender las intenciones del enemigo y desarticular actividades hostiles internas y externas.

Partiendo de esta realidad y esperando un futuro mejor te consideramos apto y capaz para promover nuestra seguridad.

El programa de estudios:

30% evaluación interna que incluye: examen oral al finalizar el último año (10%), proyecto personal en tema de prensa/literatura/actualidad (20%) y 70% exámenes.

Actividades adicionales:

Los estudios son apoyados por el Ejército de Israel, que ayuda en la organización de actividades experimentales en 4º y en 5º año los estudiantes de árabe salen a Gadna (preparación pre-militar) de “orientalistas” durante 4 días en instalaciones de la Inteligencia militar. Allí estarán expuestos a la importancia de la lengua, las funciones de la Inteligencia y su contribución a la seguridad del Estado. Asimismo, en el colegio se realizarán actividades de enseñanza de la Inteligencia militar. 

No te queda más que sumarte a los “orientalistas” que refuerzan sus conocimientos en la lengua y de esta manera se abren opciones para un servicio militar con desafíos, interesante y lleno de experiencias.

Esperamos que has entendido la importancia que del dicho que: ¡el árabe es el mañana!

Bienvenido, inshala, te veamos entre nosotros. (esta frase en árabe escrita en letras hebreas)

ÁRABE – HACIA DONDE DIRIJAS LA MIRADA..

PIZZA HUT SE DISCULPA TRAS PARODIAR HUELGA DE HAMBRE DE PRESOS PALESTINOS EN SU PUBLICIDAD

La cadena de restaurantes Pizza Hut se disculpó por la iniciativa de su franquicia israelí, la que utilizó la huelga de hambre de los prisioneros palestinos para hacer su publicidad en las redes sociales.


La controvertida publicación en Facebook provocó la indignación palestina y los llamados a boicotear a la compañía.

El post en cuestión usó la huelga de hambre que adoptaron el 17 de abril cientos de palestinos presos en cárceles israelíes, convocada por Marwan Barghuthi, figura popular entre los palestinos y considerado terrorista por Israel.

Barghuthi cumple cinco condenas de prisión por su papel en mortíferos atentados durante la Segunda Intifada (2000-2005).

Las autoridades israelíes difundieron el domingo dos videos de Marwan Barghuthi en su celda, filmados sin su conocimiento, en los que se le ve comiendo, cuando supuestamente debe estar en huelga de hambre. La difusión de las imágenes pretende desacreditarle. Sus partidarios denuncian un montaje.

Pizza Hut Israel utilizó estas imágenes para insertar en ellas una caja de pizza en el suelo de la celda, según las capturas de pantalla del montaje ampliamente compartidas en las redes sociales.



“Barghuthi, si tienes que parar la huelga, ¿lo mejor no sería hacerlo con una pizza?”, dice la frase publicitaria. La imagen desapareció el miércoles por la mañana de la página de Facebook. Posteriormente, un portavoz de Pizza Hut International se disculpó en nombre de la empresa.

“Este acto era totalmente inapropiado y no refleja los valores de nuestra marca”, respondió en un mensaje enviado el martes por la noche a la agencia informativa AFP.

“La franquicia en el país en cuestión retiró la publicación”, precisó. “Si alguien se ha sentido ofendido, lo lamentamos sinceramente”, añadió.

Más de 850.000 palestinos han encarcelados por Israel desde la ocupación en 1967 de sus territorios. Hoy hay más de 7000 prisioneros políticos, dentro de los que se encuentran 13 parlamentarios, 12 periodistas, 350 niños o niñas, 34 discapacitados y 21 personas que padecen cáncer. Los más de 1600 huelguistas de hambre reclaman mejores condiciones en las prisiones, visitas familiares o médicas y el fin de las detenciones administrativas del régimen de apartheid de israelí.

El uso de estas imágenes suscitó las reacciones de militantes palestinos en las redes sociales, en las que se pide hacer boicot a la marca, especialmente con el hashtag #boycott_pizzahut.


Fuente: Bío Bío, editado por Federación Palestina de Chile

La Nakba Palestina (1947-1949): un sociocidio

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Profesor Bichara KHADER
Universidad Católica de Lovaina

Entre 1917 y 1947, Palestina fue rehén de las maniobras del colonialismo británico. Cuando en 1917 con la Declaración Balfour Gran Bretaña prometió al movimiento sionista “un hogar nacional judío “en Palestina, los judíos representaban un 6% de la población y apenas poseían el 1% del territorio. Durante los 26 años del Mandato británico (1922-1948) las sucesivas aliyas (oleadas de inmigrantes sionistas) fueron transformando la composición demográfica de Palestina y en 1947 los judíos representaban ya el 33 % de la población total. Sin embargo tan solo poseían el 6´6 % del territorio. Claramente el apoyo británico al movimiento sionista fue decisivo, aunque conviene tener en cuenta que dicho apoyo no respondía a motivos filantrópicos. Nada más lejos de la realidad: en el contexto del Medio Oriente después de la Primera Guerra Mundial, se produjo la coincidencia entre el objetivo sionista de colonizar Palestina y el objetivo británico de asegurarse una base de apoyo en las cercanías del canal de Suez. En realidad Gran Bretaña utilizó el sionismo en interés de su estrategia imperial.
Pero el hecho de que el papel de los británicos haya sido nefasto para el pueblo palestino no debe ocultar la responsabilidad del sionismo que, desde su primer congreso en Basilea en 1897, había decidido establecer un Estado judío en Palestina; lo que significaba clara y rotundamente la “desarabización” de Palestina o dicho de otro modo la invisibilización” de su pueblo para permitir la judaización del país. El eslogan propagandístico del inicio del siglo XX, una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra es el núcleo duro de la ideología del sionismo. Chaim Weizmann, uno de los máximos dirigentes del movimiento, lo reconoce cándidamente: “Si uno lee los textos sionistas… no encuentra casi ninguna mención de los árabes”.
Pero los palestinos existían, habitaban su tierra y la defendieron, como lo revelan las numerosas revueltas contra la política británica de complicidad con el proyecto sionista que jalonaron los años del Mandato, entre las dos guerras mundiales. Ben Gurion, futuro presidente de Israel, hace en esos años esta sorprendente declaración: “La verdad es que nosotros somos los agresores y ellos se defienden. El país es suyo porque ellos lo habitan, mientras que nosotros queremos venir aquí a implantarnos”.
Con todo, el objetivo del movimiento sionista no se limitaba a implantarse en tierra palestina sino que también implicaba desarraigar a su pueblo. Para ello, para controlar el espacio palestino, se emplearon todo tipo de medios, simbólicos, institucionales, financieros, y por supuesto se recurrió a conceptos coloniales y excluyentes como la “inalienabilidad” de las tierras conquistadas por los judíos o el trabajo judío que prohibía a los campesinos palestinos (cristianos y musulmanes) seguir trabajando en esas tierras.
Durante la Segunda Guerra Mundial el movimiento sionista ya estaba sólidamente implantado en Palestina, pero sus dirigentes eran conscientes de que el momento británico se estaba acabando y habían empezado a trasladar el dispositivo del lobby prosionista a Estados Unidos. Después de haber sido sus patrocinadores, los británicos comenzaron a ser percibidos como obstáculo para la creación del Estado de Israel. A mediados de la década de los 40, grupos armados sionistas como el Stern, el Irgun y el Palmach lanzaron una ola de actos terroristas contra palestinos y británicos. El 22 de julio de 1946 un atentado contra el hotel King David, cuartel general del ejército británico en Jerusalén, llevado a cabo por el grupo terrorista judío Irgun Zvai Leumi, causó más de 90 muertos.
Para entonces y pese a la costosa presencia de casi 100.000 soldados británicos (es decir un soldado por cada 18 habitantes), las autoridades del Mandato se veían incapaces de controlar la situación. El 18 de febrero de 1947, Gran Bretaña arrojaba la toalla. El ministro de exteriores Ernest Bevin anunció ante el Parlamento: “Hemos decidido pedir a las Naciones Unidas una solución”, mientras la opinión pública británica reclamaba el fin de la aventura en Palestina con el eslogan bring the boys home. El 28 de abril de 1947, la Asamblea General de la ONU fue convocada en sesión extraordinaria en Flushing Meadows para examinar la petición del Gobierno británico de poner fin a su Mandato en Palestina.
SOCIOCIDIO
A partir de este momento en Palestina se prepara el mayor desastre: el exilio forzado de dos tercios de su población árabe, que algunos han calificado de “sociocidio”. El sociocidio, explica el historiador palestino Saleh Abdel Jawad , “significa la destrucción total de los palestinos , no solo en tanto que entidad política o grupo político nacional sino en tanto que sociedad”. Para poner en contexto esta idea es necesario un breve repaso histórico.
En 1947, Gran Bretaña remitió la cuestión palestina a la ONU. Se crearon varias comisiones, se formaron grupos de trabajo, se redactaron y se rechazaron sucesivos planes: plan de autonomía provincial, plan federal, plan confederal… Finalmente el 23 de septiembre de 1947 la Asamblea General de la ONU constituyó una comisión ad hoc para hacer propuestas definitivas. Se presentaron dos propuestas: una, la partición de Palestina en dos estados; otra un solo estado federal. Los sionistas se opusieron al Plan federal, querían un estado judío, no un estado binacional. Y fue finalmente el Plan de Partición el que adoptó la Asamblea General con 25 votos a favor, 13 en contra y 19 abstenciones o ausencias. Previamente los Estados Unidos habían usado todos los medios posibles, presión financiera, intimidación diplomática, amenazas a estados de América Latina, para forzar el apoyo al Plan de Partición (véanse mis libros Histoire de la Palestine y Los hijos de Agenor, Europa y Palestina desde las Cruzadas hasta el siglo XXI).
Los sionistas acogieron la resolución con júbilo; los palestinos con tristeza y desconcierto. La resolución dividía Palestina en 6 regiones principales: tres de ellas (56 % de la superficie total) debían formar el Estado judío y las tres otras (43,35 %) debían formar el Estado palestino, mientras que Jerusalén y sus alrededores (0,65%) se convertían en zona internacional.
Para entender la ira y el dolor de los palestinos es necesario precisar que a los judíos que representaban el 33 % de la población y poseían solamente el 6 % de la superficie total, la ONU les otorgó el 56 % del territorio. A esta injusticia primordial se añadiría inmediatamente después un auténtico proceso de purificación étnica llevado a cabo en modo planificado por los grupos armados sionistas. Esta limpieza étnica estaba íntimamente vinculada al proyecto mismo de un Estado “mayoritariamente judío”. De hecho mientras el territorio reservado al Estado palestino era demográficamente homogéneo (725.000 árabes y 10.000 judíos), el territorio adjudicado al Estado judío comprendía 272 pueblos árabes, 183 pueblos judíos y una población casi equivalente de 509.780 árabes y 499.000 judíos. Claramente el plan de partición llevaba el germen de la catástrofe palestina.
Tras la aprobación de la resolución de la ONU el 29 de noviembre de 1947, los dirigentes sionistas pusieron en marcha una campaña sistemática de limpieza étnica. El objetivo era conquistar “el máximo de territorio con el mínimo de población” El 10 de marzo de 1948 la cúpula sionista con Ben Gurion a la cabeza dio luz verde al llamado Plan Dalet que establecía la estrategia militar a seguir para vaciar de población árabe el territorio. Entre las recomendaciones del plan figura el siguiente párrafo tal como lo recoge el historiador israelí Ilan Pappé en su libro La limpieza étnica de Palestina:
Estas operaciones pueden llevarse a cabo de la siguiente manera: ya sea destruyendo las aldeas (prendiéndolas fuego, volándolas y poniendo minas entre los escombros) y en especial aquellos asentamientos que resulta difícil controlar de forma constante; o bien organizando operaciones de peinado y control según estas directrices: se rodea las aldeas, se realiza una búsqueda dentro de ellas. En caso de resistencia, los efectivos armados deben ser liquidados y la población expulsada fuera de las fronteras del Estado.
El patrón consistía en atacar pueblos palestinos, masacrar a parte de sus habitantes, y forzar al resto a un exilio definitivo sin posibilidad alguna de retorno. El historiador Israelí, Benny Morris lo dice sin rodeos:
Durante la mayor parte de 1948, las ideas sobre cómo consolidar y eternizar el exilio palestino comenzaron a cristalizar y se percibió de inmediato que la destrucción de aldeas era un medio primordial para lograr este objetivo.
El académico y escritor palestino Walid Khalidi da la cifra de 418 localidades palestinas destruidas en los meses previos y posteriores a la creación del Estado de Israel, otras fuentes cifran en 531 las aldeas palestinas destruidas o transformadas en kibboutzim, nahalim o moshavim. Casi los dos tercios del pueblo palestino (731.000) fueron forzados al exilio entre diciembre de 1947 y junio de 1948.

El caso más emblemático es la masacre de los habitantes de Deir Yassin que provocó una oleada de pánico entre la población palestina. Esta aldea cercana a Jerusalén fue asaltada por tropas del Irgun, el 9 de abril de 1948. El delegado de la Cruz Roja en Jerusalén, Jacques Reyner que fue uno de los primeros testigos en llegar al lugar de la matanza lo describe así:
Trescientas personas han sido asesinadas sin motivo militar alguno o provocación de ninguna especie, ancianos, mujeres, niños, recién nacidos, han sido salvajemente asesinados con granadas y cuchillos por tropas judías del Irgun perfectamente controladas y dirigidas por sus líderes.
Más tarde, Menachem Begin, dirigente del Irgun y responsable por tanto de la matanza, escribió en su libro de memorias, La Rebelión: Sin la victoria de Deir Yasin, no hubiera existido el Estado de Israel . En otras palabras, sin el éxodo palestino, es decir sin la limpieza étnica, Israel no hubiera visto la luz como estado judío. De hecho, antes de la proclamación del Estado de Israel, es decir antes del estallido de la Primera Guerra Árabe-Israelí, casi 300.000 palestinos ya habían sido forzados al exilio. Lo que desmonta uno de los argumentos de la propaganda israelí que acostumbra a atribuir a la guerra declarada por los estados árabes a Israel la responsabilidad de la tragedia de los refugiados palestinos.

En la tarde del 14 de mayo de 1948, sir Allan Cunnigham, séptimo y último de los altos comisarios británicos en Palestina, embarcó en el crucero Euryalus. Fue el fin del Mandato británico en Palestina. Al día siguiente, 15 de mayo de 1948, Ben Gurion proclamó el Estado de Israel. Y exactamente once minutos después, los Estados Unidos reconocían el Gobierno provisional presidido por David Ben Gurion como autoridad de facto del recién creado Estado de Israel.
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Presionados por sus pueblos los estados árabes intentaron hacer fracasar el proyecto sionista. Pero Israel salió victorioso de la contienda militar y amplió sus fronteras gracias a nuevas conquistas territoriales, acompañadas de nuevos éxodos palestinos y de nuevos desarraigos. Durante mucho tiempo, la propaganda sionista ha sostenido que los refugiados palestinos se marcharon para huir de los combates, acusando así a los palestinos de su propia desgracia (es un leimotiv de la propaganda israelí hasta nuestros días) o que los dignatarios árabes les aconsejaban, incluso les ordenaban, marcharse. Y por mucho tiempo Occidente, sordo y ciego frente a hechos innegables, ha dado crédito a esta propaganda. La realidad es que fue un “sociocidio programado”, la destrucción sistemática de una sociedad, de todo un pueblo. Los dirigentes israelíes, entre ellos Ben Gurion, aludían a la limpieza étnica con el eufemismo de “traslado coercitivo” (forced transfer). Ya en 1940 Joseph Weitz director del Fondo Agrario Judío vaticinaba: “No debemos dejar una sola aldea, ni una sola tribu”.
En su libro Palestina, historia de un conflicto Clara M. Thomas de Antonio cita un documento (Route 181) en el cual un judío israelí de setenta y tres años, que participó en la llamada “Operación Escoba” cuenta, orgulloso, aquellas hazañas de juventud: Los echamos de la región para crear una continuidad territorial judía. Formábamos una cadena. Estábamos bien armados, evidentemente. Éramos el regimiento Iftah, un batallón de 1.500 hombres… les perseguíamos. Avanzábamos echándoles hacia Jordania. Hasta una región de la que no pudieran volver.
Teresa Aranguren en Palestina: el hilo de la memoria recoge el testimonio de un refugiado que describe la masacre de Tantura, aldea situada en la zona costera al sur de Haifa: Los de Tantura eran muy testarudos y no quisieron abandonar su pueblo… cuando los soldados judíos entraron en el pueblo, separaron a las mujeres y los niños y los mandaron en camiones hasta Tulkarem. A los hombres los dividieron en grupos, los colocaron en distintos lugares del pueblo y los ametrallaron a todos.
Estos hechos, entre tantos otros, hacen añicos la propaganda israelí de que los palestinos simplemente huyeron de las zonas de combate y arroja otra luz sobre el famoso eslogan sionista, ampliamente repetido desde 1948 hasta nuestros días, de que el ejército israelí es el más “ético” de los ejércitos.
La destrucción de la sociedad palestina fue un objetivo programado. Un “sociocidio” acompañado también de un “memoricidio” como lo reconoce el mismo Moshe Dayan, en sus memorias, cuando señala: “No hay ninguna aldea, pueblo o ciudad en Israel que hoy tenga un nombre hebreo, que antes no tuviera un nombre árabe… debemos reconocer que nuestro país los hemos construido sobre los árabes”.
Alarmados por la atrocidad de los acontecimientos y por el riesgo de que la situación derivase en conflagración regional, estadounidenses y franceses propusieron a la ONU enviar a Palestina un mediador encargado de buscar una salida pacífica del atolladero palestino. El conde Bernadotte, sobrino del rey de Suecia, fue el encargado de esta mediación. En el informe que Bernadotte acabó de redactar en la noche del 15 al 16 de septiembre de 1948, se afirmaba: Numerosos informes de fuentes fiables hablan de robos, pillaje y saqueos a gran escala así como casos de destrucción de aldeas sin aparente necesidad militar. La responsabilidad del Gobierno provisional israelí de devolver la propiedad privada a sus dueños árabes y de indemnizar a esos dueños por la propiedad destruida desenfrenadamente, es clara. (8) En ese mismo informe Bernadotte hace las sugerencias siguientes: atribuir la Galilea occidental al Estado judío, añadir el Neguev al Estado árabe, unir la Cisjordania a Transjordania, internacionalizar Jerusalén y permitir el “retorno de los refugiados palestinos a sus hogares”. Esta última sugerencia resultaba inadmisible para las autoridades del recién creado Estado de Israel que querían un estado judío, étnicamente judío. El 17 de septiembre de 1948, es decir al día siguiente de presentar su informe, Bernadotte y su acompañante el coronel francés Andre Serot fueron asesinados por el grupo terrorista judío Stern.
El 11 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 194 cuyo artículo 11 resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos que lo hagan lo antes posible y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien perdido o dañado cuando en virtud de los principios del derecho internacional y por razones de equidad esta pérdida o este daño deba ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables.
Esta resolución como muchas otras cayó en saco roto. Lo que no impidió al sucesor de Bernadotte, el Dr. Bunche, presidir la firma de los acuerdos de armisticio entre Israel y Egipto el 24 de febrero de 1949, seguidos por otros acuerdos con Líbano el 23 de marzo , con Jordania el 3 de abril y con Siria el 20 de julio. Claramente los estados árabes firmaban su derrota política y militar. A finales de 1949, Israel dominaba el 78 % del territorio de Palestina. Despedazado y fragmentado, el pueblo palestino se dispersó en el exilio o en campos de refugiados en Cisjordania, Gaza, Jordania, Líbano y Siria.
En diciembre de 1949, el número de refugiados palestinos registrado por Naciones Unidas alcanzaba la cifra de 940.000. Ese mismo año, la ONU creó la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency), una agencia especial encargada de atender las necesidades alimentarias, sanitarias y educativas de los refugiados palestinos. La agencia tenía en principio un carácter provisional, “hasta que los refugiados puedan regresar a sus hogares”.
Hasta nuestros días, la tragedia palestina sigue siendo una herida abierta. Para vergüenza de Occidente y de la comunidad internacional, la Nakba del 48 se ha convertido en “una Nakba permanente”.

1) Bichara Khader. Histoire de la Palestine (3 volumes) Edt Maison Tunisienne de L,Édition , 1975-1976 ; Los hijos de Agenor, Europa y Palestina desde las Cruzadas hasta el siglo XXI Edciones Bellaterra, Barcelona,2000.
2) La Limpieza étnica de Palestina. Ilan Pappé. Edt Crítica , Barcelona 2008
3) The Birth of the Palestinian Refugee Problem, 1947-1949. Benny Morris. Edt Cambridge Middle East Library. 1987
4) Jacques Reynier. A Jerusalem un drapeau flottait sur la ligne de feu. Edt de la Braconniere. París 1950
5) Menachem Begin. La Rebelión. Plaza y Janés S.A. editores 1978.
6) Clara. M. Thomas de Antonio. Palestina, Historia de un conflicto
7) Teresa Aranguren. Palestina : el hilo de la memoria. Edt Barataria 2011
8) Documento de Naciones Unidas A/648, 16 de Septiembre de 1948

Apoya la campaña ‘Tarjeta roja a Israel’

Hace una semana, el 19 de abril, se le envió a la FIFA una carta firmada (carta en inglés) por más de 100 asociaciones deportivas, sindicatos y organizaciones de DDHH de todo el mundo pidiendo a los miembros del Consejo de la FIFA que insistan en que la liga nacional de fútbol de Israel revoque la afiliación de siete clubes con base en asentamientos israelíes ilegales en territorio palestino ocupado, o que enfrenten una suspensión por la FIFA. (Ver nota de prensa en inglés y castellano)

La FIFA discutirá el tema en su próximo Congreso del 10 al 11 de mayo de 2017.

Israel está trabajando abiertamente para mantener el status quo, pidiendo a la FIFA que elimine la cuestión de los clubes de asentamientos de la agenda del Congreso y buscando alianzas en las embajadas de docenas de países para presionar a los países anfitriones con el fin de que apoyen la posición israelí de mantener su regimen de apartheid.

Es importante que presionemos a la FIFA para que tome las medidas oportunas ahora y asegurar que la FIFA finalmente vote a favor del respeto a los derechos del pueblo palestino y del derecho internacional. Algunas ideas de acciones que pueden ser llevadas a cabo son:

– Organizar acciones creativas y entregar la carta a su asociación nacional de fútbol. Haz fotos y videos de la entrega de las cartas o de los eventos y compártelas en las redes sociales. Acuérdate de enviar la información sobre los eventos planeados a pacbi.coord@bdsmovement.net

– Instar a las personalidades deportivas a tomar una posición pública apoyando la expulsión de los equipos de asentamientos israelíes.

– Ponerse en contacto con periodistas deportivos y animarles a que cubran la historia

– Twitear y publicar en las redes sociales. Algunos ejemplos de Tweets:

– Ken Loach, Richard Falk y Paulo Sérgio Pinheiro le exigen a @FIFAcom que expulsen a los clubes de asentamientos israelíes

– Organizaciones que representan a millones critican a @FIFAcom por el doble rasero usado con los clubes israelíes de asentamientos

– El exfutbolista Juan Carlos Oblitas a @FIFAcom: Ningún país puede estar por encima de las decisiones de la ONU sobre los asentamientos israelíes

– Con los clubes de asentamientos israelíes, @FIFAcom está vulnerando su propio compromiso de respetar los derechos humanos

– Asociaciones deportivas y sindicatos critican a @FIFAcom por la aplicación selectiva de las normas relativas a los clubes israelíes de asentamientos

– Israel usa “el hermoso juego” para blanquear las violaciones del derecho internacional como @FIFAcom

En los últimos meses, el asesor especial de la ONU sobre el deporte para el desarrollo y la paz66 miembros del Parlamento Europeo, 30 miembros del Parlamento suizo, más de 40 miembros del Parlamento danés38 miembros de la Cámara de los Comunes británica y Human Rights Watch han instado a la FIFA a resolver la cuestión de los clubes de asentamiento.

Asegurémonos de que la FIFA y las federaciones miembros reciban el mensaje: El Apartheid no tiene lugar en el “hermoso juego”.

Para más información: pacbi.coord@bdsmovement.net

Fuente: BDS Madrid

Carta abierta de varios artistas a Radiohead para que no actúe en Israel ‘hasta que termine el apartheid’

Este verano, Radiohead actúa en Israel para presentar su último disco, ‘A Moon Shaped Pool’. Entre los artistas firmantes se encuentran Roger Waters de Pink Floyd, Thurston Moore de Sonic Youth o Tunde Adebimpe de TV On the Radio.

La presencia de esta fecha en su gira no ha gustado a un sector de sus colegas de profesión, que ha publicado una carta en Artistas por Palestina para denunciar que el grupo británico haya aceptado tocar en el país, condenado por Naciones Unidas -y por miles de personas en todo el mundo- por su conflicto con Palestina. Entre los artistas firmantes se encuentran Roger Waters de Pink Floyd, Thurston Moore de Sonic Youth o Tunde Adebimpe de TV On the Radio.

“Tocando en Israel, tocáis en un país en el que se ha impuesto un sistema de apartheid en el pueblo palestino, según informaciones de Naciones Unidas”, reza la carta. “Ya que Radiohead se manifiesta a favor de la libertad de los tibetanos, entendemos que habéis sido contactados por manifestantes palestinos para rechazar la oferta y nos preguntamos por qué habéis ignorado su petición de luchar por otro pueblo que se encuentra bajo ocupación extranjera. Y ya que Radiohead encabezó un concierto por el cincuenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nos preguntamos por qué habéis ignorado la llamada para imponeos contra la negación de esos derechos que sufren los palestinos”.

El escrito continúa: “Claramente habéis leído las informaciones de Amnistía Internacional, de modo que sabéis que Israel niega la libertad de los palestinos bajo ocupación, que no pueden vivir donde quieran, no pueden viajar adonde les apetezca, que son detenidos (y con frecuencia torturados) sin represalias ni juicios, y que ni siquiera pueden usar Facebook sin ser vigilados, censurados o arrestados”.

“Pidiéndos que no actuéis en Israel, los palestinos han confiado en vosotros para ayudar, con solo un gesto, a terminar con la presión que Israel ejerce contra Palestina y para terminar con su violación de los derechos básicos y de la ley internacional”.

El texto concluye: “por favor haced lo que los artistas hicieron durante la etapa de opresión en Sudáfrica: manteneos al margen hasta que termine el apartheid”.

Fuente: Jordi Bardají, Jenesaispop.com